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Ecuador, el país que puso a la OEA a hablar de reformas al Sistema Interamericano de Derechos Humanos

Cecilia Sandoval

28-3-2013

CIDH 22-3-2013

Un encendido debate que, por primera vez en 40 años, sentó al pleno de la OEA a tratar sobre cambios en su sistema de defensa de Derechos Humanos, en base a la Resolución de Guayaquil

El viernes 22 de marzo de 2013 se inscribió una fecha histórica para el Ecuador y Latinoamérica en conjunto. Fue el día en que, en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) con sede en Washington, nuestro Canciller Ricardo Patiño expuso con valentía y precisión las razones por las que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) debe someterse a reformas que repotencien su desempeño en favor de los derechos fundamentales de los hombres y mujeres de las Américas.
Éste fue el escenario de un encendido debate que, por primera vez en 40 años, sentó al pleno de la OEA a tratar sobre cambios en su sistema de defensa de Derechos Humanos, en base a la Resolución de Guayaquil, documento de consenso elaborado en la reunión de países firmantes del Pacto de San José realizada el 11 de marzo pasado en dicha ciudad. Cita que, vale destacar, estuvo marcada por la desafiante iniciativa del Presidente Rafael Correa al convocar únicamente a los Estados signatarios de los diferentes tratado interamericanos sobre DD.HH. y que puso en evidencia la ambigüedad de ciertos países -con EE.UU. a la cabeza- que, teniendo un asiento permanente en las reuniones de estos organismos, no han reconocido ni firmado sus convenios.

 

Precisamente éste fue el argumento esgrimido por Ricardo Patiño al solicitar de forma enérgica en la OEA, que todos los países con representación en estos organismos firmen sin dilaciones sus convenios; que la sede de la CIDH se traslade a un país signatario de ésta -ya que hoy se encuentra en EE.UU. que no la reconoce- y que el grueso de los financiamientos provenga de asignaciones regulares de la OEA y no de EE.UU. como hasta ahora.

 

Pero el tema que sacudió el sobrio recinto fue la denuncia realizada por Patiño, de que los fondos para la Relatoría de Libertad de Expresión difieren de forma escandalosa de las asignaciones a otras Relatorías: “Libertad de Expresión” recibe alrededor de un millón de dólares anuales, mientras que el resto obtiene menos de $50.000 por año, lo que casi les imposibilita realizar investigaciones y seguimientos de las denuncias presentadas.

¿Por qué es tan importante que todas las Relatorías -funciones de la CIDH que acogen reclamos de atropellos a los DD.HH.- tengan un trato económico igualitario? Porque la estructura actual minimiza tema discriminación sexual, étnica o cultural; maltratos a campesinos, infantes, trabajadores; grupos vulnerables marginados frente al omnímodo derecho de expresión; demostrando que la injerencia de las hegemonías económicas mundiales, luego de adueñarse de los espacios de información a través de sus aparatajes mediáticos transnacionales, se ha trasladado al ámbito sagrado de los derechos de las personas y como siempre, en nombre de los tan mancillados conceptos de “libertad” y “democracia”.

¡De ahí surge el ataque a la iniciativa por parte del Grupo de Diarios de las Américas que van desde el Washington Post (EE.UU.) hasta La Nación (Argentina), así como los destemplados lamentos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que no es más que otro club de propietarios de medios privados, sin un solo periodista de a pie entre sus miembros! La preocupación aflige a estos conglomerados que temen el abrupto final de los injustos privilegios que gozan a través de la Relatoría de Libertad de Expresión, de la cual son contribuyentes.

 

Pero para desilusión de los agoreros del desastre autodenominados “medios de comunicación independientes” que predijeron un “fracaso diplomático” y hasta llegaron a tergiversar declaraciones de respetables cancilleres de países hermanos, la resolución lograda en la OEA aquel histórico viernes de marzo contiene todos los temas planteados. Aunque algunos de ellos no están expresamente escritos, su presencia en el documento es implícita y permitirá que las negociaciones continúen en el Consejo Permanente de la OEA, por la defensa sustantiva, profunda y real de los principios fundamentales del Derecho Internacional y del Derecho Humano.

CIDH OEA 22-3-2013
Para desilusión de los agoreros del desastre autodenominados “medios de comunicación independientes” que predijeron un “fracaso diplomático”, la resolución lograda en la OEA contiene todos los temas planteados por la diplomacia ecuatoriana

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Internacional · Política · Portada
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