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El informe parcializado de Amnistía Internacional (AI) sobre Ecuador

Cecilia Sandoval

31-5-2013

En mayo pasado, la organización Amnistía Internacional (AI) presentó su informe 2013 y pese a sus ostensibles errores e imprecisiones con respecto a la situación de los Derechos Humanos en el Ecuador, fue objeto de grandes titulares en la prensa privada ecuatoriana que se expresó así: “AI: Ecuador no respeta derecho a consulta previa” (La Hora); “Ecuador no respeta derechos de indígenas, según AI” (Diario Hoy); “AI denuncia que Ecuador irrespeta derecho de indígenas a ser consultados” (El Universo, 22-5-2013); “Informe de AI objeta la no consulta a Sarayacu y juicios por ‘terrorismo’” (El Universo, 23-5-2013).

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Lo que no dicen estos medios pertenecientes a conglomerados de comunicación privados, es que desde hace 10 años Amnistía Internacional no posee representación alguna en el Ecuador, ni ha enviado misiones para indagar cuál es la realidad de nuestro país.

Las conclusiones de que en nuestro país existirían “indígenas y campesinos presos y procesados ilegalmente” son versiones unilaterales, sin verificación ni contrastación de fuentes, emitidas por dirigentes indígenas opositores al Gobierno como Carlos Pérez Guartambel, hoy presidente de la Ecuarunari, quien es un abogado conocido por su defensa de las lavadoras ilegales de vehículos instaladas en el sector de Monay (Cuenca), contaminantes del ambiente que dudosamente dice defender.

¿Por qué una organización seria como dice ser AI, se basa en el argumento sesgado de alguien que se cita a sí mismo como ejemplo de persecución indígena? Pérez Guartambel -quien no es indígena sino mestizo- el 4 de mayo de 2010 dirigió el cierre y destrucción de vías en las parroquias Tarqui y Victoria del Portete en supuesta protesta por la concesión minera en Quimsacocha; en la misma época en que la ley negó peticiones a las lavadoras de carros que él defendía como abogado. Además, la condena que se le imputó -ocho días de cárcel- fue por obstrucción de los servicios públicos, no por sabotaje y terrorismo.

Ni AI, ni El Universo, La Hora, Hoy ni otros medios de oposición tuvieron el menor interés en investigar y más bien ocultaron que la Constitución del Ecuador reconoce el derecho de las comunidades indígenas a ser consultadas previamente, como expresa su Art. 57: “se reconoce y garantizará a las comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades indígenas, de conformidad con la Constitución y con los pactos, convenios, declaraciones y demás instrumentos internacionales de derechos humanos (…): 7. La consulta previa, libre e informada, dentro de un plazo razonable, sobre planes y programas de prospección, explotación y comercialización de recursos no renovables que se encuentren en sus tierras y que puedan afectarles ambiental o culturalmente; (…).

Los medios mercantilistas también ocultan los innumerables cuestionamientos a la metodología utilizada por AI para elaborar su informe anual. Para Alexis Ponce, activista de los DD.HH. por más de 25 años, “AI al parecer se ancló en el pasado, es eurocéntrica y nortecéntrica y descuida los procesos de cambio y las nuevas realidades de América Latina”. Es decir, utiliza métodos de investigación que no guardan relación con la realidad de países con pasados colonialistas, dictatoriales, y hoy progresistas, como es el Ecuador.

Matilde Mora, ex presidenta ejecutiva de AI-Ecuador, advierte un preocupante deterioro de la credibilidad del organismo en los últimos años y cuestiona la validez de otro de los casos presentados: el de Mery Zamora, recientemente condenada por su participación en actos de incitación a la rebelión y vandalismo en alumnos del Colegio Aguirre Abad de Guayaquil durante la fatídica jornada del 30 de septiembre de 2010, más conocida como el 30-S. ¿Por qué consta en el informe de AI un caso que fue comprobado mediante las versiones de decenas de testigos, e inclusive se encuentra filmado y fotografiado por varios de los mismos medios que hoy alaban este parcializado informe?

Al decidir no enviar una misión de investigadores que contraste las versiones recabadas entre actores políticos de oposición al Gobierno, medios de comunicación privados, ONGs privadas como Fundamedios y Freedom House entre otras, Amnistía Internacional deja sentado su distanciamiento de los objetivos altruistas con los que fue creada, tomando partido junto a los intereses hegemónicos mundiales. Visión sesgada que la descalifica para seguir siendo un referente en materia de vigilancia de los Derechos Humanos.

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Política · Portada
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