banner
banner

Este “Guayaquil de mis amores”, diverso y altivo sabe bien quiénes son sus enemigos

Hay miles de razones y motivos para amar a Guayaquil: la diversidad de la naturaleza donde esta asentada, la diversidad étnica y cultural de sus habitantes, la audacia e iniciativa en la búsqueda de la prosperidad de sus hombres y mujeres que lo arriesgan todo para llevar el pan diario a sus hijos, la alegría y la actitud positiva frente a la adversidad de su gente; los guayaquileños podríamos llenar paginas, libros anotando razones y motivos para amar a nuestra ciudad.

La propuesta de los concejales Socialcristianos, Madera de guerrero en la sesión del Concejo del  jueves 1 de marzo, de instalar un monumento “a los enemigos”,  (u odiadores como lo dijo el ponente) de Guayaquil es una muestra de la prepotencia y de la intolerancia de quienes circunstancialmente tienen mayoría en el Concejo, que desconoce la principal caracteriza de esta nuestra ciudad, la diversidad de su gente,  por lo tanto su derecho a derecho a discrepar y su derecho a opinar. La discrepancia sobre el sitio donde instalar un monumento no les da derecho, en nombre de una supuesta mayoría, a descalificar, agredir, garrotear a guayaquileños altivos y emprendedores.

El Gobierno de la Revolución Ciudadana, que está presidido por un guayaquileño ha demostrado suficientemente su amor y su preocupación por Guayaquil y sus habitantes, ha invertido en esta ciudad como ningún otro, ha acrecentado significativamente las entregas oportunas de los recursos que por ley le corresponden al Municipio, desarrolla una política para parar las invasiones de tierras principal causa de los problemas de la ciudad. Los técnicos del Instituto de Patrimonio tienen como  propósito  proteger la principal área patrimonial de la ciudad. Las organizaciones juveniles  legítimamente y por las vías legales pretenden impedir la instalación de un monumento.

Enemigos de los guayaquileños son los garroteros de la Metropolitana.

Los enemigos de Guayaquil son los enemigos del pueblo de Guayaquil, son los garroteros que a ordenes de malos funcionarios y con el uniforme de la Policía Metropolitana, impiden que los trabajadores autónomos guayaquileños desarrollen su actividad económica y lleven el pan de cada día a sus familias; son los herederos de la rancia oligarquía y la partidocracia que el 22 de noviembre de 1922 asesinó a trabajadores guayaquileños que demandaban mejores condiciones laborales, que el 5 y 6 de junio de 1958 masacró a los pobladores guayaquileños que demandaban mejores condiciones de vida; son las dictaduras y los gobiernos autoritarios que persiguieron, encarcelaron y torturaron a dirigentes populares.

Los enemigos del pueblo de Guayaquil no se merecen un monumento. Concejales dedíquense a realizar propuestas para construir una policía ciudadana, que reemplace a los garroteros de la Policía Metropolitana, esos malos funcionarios son los enemigos de los guayaquileños

0

Article Categories:
Sociedad
Likes:
0

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Menu Title