banner
banner

¿Medidas Cautelares?

Juicio El Universo

El Caso: 

El encuentro con la luz de una cámara de televisión acentúa el dolor en los ojos que el incesante llanto le produce a Marcela C. Los flashes de las cámaras fotográficas junto al sonido de los obturadores, el tumulto de periodistas en busca de respuestas y la gran cantidad de curiosos agrupados en las afueras de su casa, no permiten que pueda seguir con claridad el momento en que los cuerpos sin vida de dos de sus hijos son llevados al camión de medicina legal. El padre de la víctimas, Alex C. trata de consolarla, mientras alrededor del automóvil los hermanos de su congregación religiosa levantan oraciones por el alma de los fallecidos.

Eran las 7 y media de la mañana y la hora del culto dominical se acercaba. Para ahorrar tiempo los esposos prefirieron que los niños compartieran la ducha mientras ellos se encargaban del resto de preparativos. Tras 30 minutos los menores no terminaban su baño y tampoco daban respuesta al llamado de sus padres. Lo siguiente fue una petición de auxilio al pastor de la congregación religiosa a la que asistía la familia. Este acudió de inmediato pero tras varios minutos de no recibir respuesta decidió que era hora de llamar a los servicios de emergencia. Más tarde un equipo de rescate llegó hasta el lugar, tumbó la puerta y se encontró con varios cuerpos tirados en distintos lugares del apartamento. Los paramédicos lograron asistir a tiempo a los asfixiados excepto a dos niños de quienes solo pudieron confirmar el deceso. Aún confundidos entre el sonido de las sirenas y la presencia de desconocidos vestidos de rojo, Marcela y Alex recibieron la fatal noticia. Su vida acababa de dar un giro trágico.

Pero el dolor de la familia por la pérdida de dos de sus hijos se vería amplificado horas más tarde. Los titulares de importantes medios de comunicación daban fe de la muerte de sus hijos en términos como “El Diablo mató a dos niños”, “Exorcismo Mortal” y sentencias similares que culpaban a los padres de haberlos matado en medio de un ritual satánico. La pareja de esposos fue llevada a prisión como sospechosos del asesinato de sus propios hijos. Paneles de discusión sobre el fanatismo religioso, encuestas sobre la validez de las prácticas exorcistas, entrevistas a conocidos de la pareja, notas de prensa comparativas a atroces crímenes pasados y el morboso seguimiento del caso eran pan de todos los días.

Pero tras una semana de agresivo linchamiento mediático y social que estigmatizó de satanistas y asesinos a los acusados debido a su fe religiosa, la justicia determinó que la muerte de los menores se dio por asfixia accidental debido a una fuga de gas metano proveniente del calefón. Marcela y Alex fueron liberados.

El Juicio: 

La grave afección que la dignidad y la honra de la familia de Alex y Marcela sufrió a manos de los medios que sin ninguna prueba los acusaron de asesinos no podía quedar impune. Así, la familia solicitó reiteradamente la rectificación y las disculpas respectivas amparados en sus derechos constitucionales, pero no recibieron respuesta alguna. Por el contrario, el principal medio implicado usaba sus páginas diariamente para sostener y reafirmar su posición contra los afectados pese a que la ley ya había comprobado su inocencia.

Juicio El Universo

Frente a la indolente y arrogante actitud del medio de comunicación y el ataque sistemático, Marcela y Alex decidieron emprender acciones legales contra los directivos del diario y el periodista responsable de las supuestas calumnias. El accidentado proceso fue el tema con mayor atención mediática de los últimos tiempos, pero no por las supuestas injurias, sino porque según la empresa de medios el juicio representaba una violación de su derecho a la libertad de expresión. Así, la maquinaria mediática cambió el sentido del juicio, que pasó de ser un legítimo reclamo de ciudadanos afectados por la irresponsabilidad de los medios, a ser un proceso en el que los medios eran la víctima.

La pareja de esposos ya no se enfrentaban únicamente al dolor de haber perdido a dos de sus hijos de manera trágica ni a la lucha por reivindicar su imagen y su honra mancillada, también debían enfrentarse a la opinión pública que gracias a los medios que antes ya los tacharon de criminales, durante el juicio hicieron lo propio etiquetándolos de violadores de derechos fundamentales.

Los ataques mediáticos eran constantes. Se organizaron plantones, marchas y millonarias campañas de comunicación en defensa a la empresa privada de los medios. Por su parte nadie, ningún medio llamado independiente, ONG, ni empresa privada salió en defensa del derecho a la dignidad y la honra de Alex y Marcela. Pese a ello, el juicio culminó a favor de la pareja con un dictamen que condenó a los acusados a pagar una indemnización de 40 millones de dólares, cantidad que tras la respectiva apelación fue confirmada en segunda instancia nacional. El editor que escribió la nota y dos de los tres directivos del diario fugaron a EEUU en busca de asilo político, mientras que el tercer directivo huyó a Panamá.

Los abogados del diario hicieron un pedido de nulidad del juicio como último recurso y a su vez acudieron la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH. Con el antecedente de que la relatoría de la CIDH pertinente al caso es financiada mayoritariamente por entidades afines a los grandes emporios mediáticos de los Estados Unidos, los acusados solicitaron a esta la emisión de medidas cautelares a su favor. Días más tarde las cortes nacionales negaron a los acusados el pedido de nulidad y reafirmaron la condena. Inmediatamente después del fallo, la CIDH aprobó las medidas cautelares tomándose atribuciones ajenas a sus funciones pues el ente encargado de emitir dichas medidas es la Corte y no la Comisión.

La pareja ganó el juicio y más tarde perdonaron al medio y sus directivos quienes quedaron exentos de pagar la condena. Sin embargo el accionar de los medios evidenció que poco o nada les importa la verdad, la dignidad de las personas o la memoria de los muertos si dichos valores se interponen en su búsqueda de rating y venta de tiraje.

El proceso también marcó un precedente positivo, pues al fin se hizo valer los derechos de los ciudadanos frente a los abusos de los, hasta ese entonces, intocables medios de comunicación. Por desgracia las falencias y el clientelismo con los que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ejerce sus funciones no solo dejó en entredicho la validez de su gestión, sino también su propia institucionalidad, funcionamiento y  veracidad.

Conclusiones:

El relato presentado como conjunto, es decir El Caso y El Juicio como una sola historia jamás sucedió. Sin embargo, ambas partes por separado sí que sucedieron tal y como aquí se las presentó, pero con actores diferentes. La parte de El Caso data de 2007 cuando Teleamazonas y Diario Extra dañaron la honra de la familia conformada por Alex Campaña y Marcela Caiza, acusándolos sin ninguna prueba de asesinar a sus hijos en un ritual satánico; y la parte de El Juicio pertenece al caso Correa vs El Universo que data de 2011.

¿Pero por qué el relato en su conjunto no podría pasar en la vida real?

La familia Campaña Caiza quiso en su momento emprender acciones legales contra Diario Extra y Teleamazonas pero ningún abogado los quiso representar porque sabían de antemano que los medios, sin importar su culpabilidad, o no se darían modos de ganar el juicio, pues un ciudadano común sin ninguna relevancia política o mediática no podría hacerles frente en los tribunales. Años más tarde, y por un delito similar de calumnia perpetrado por diario El Universo, tuvo que ser el Presidente de la República del Ecuador, en calidad de ciudadano, quién emprenda acciones legales.

Actualmente los mayores violadores de los DDHH no son los Estados, son las empresas privadas, son las farmaceúticas, las grandes corporaciones financieras, las empresas de seguros, los emporios mediáticos y muchos otros. La CIDH tiene como misión promover la defensa de los DDHH de los ciudadanos de los países signatarios, pero su propia estructura y funcionamiento les impide hacerlo. Los tiempos han cambiado y el sistema debe reinventarse / renovarse.

Finalmente, con los antecedentes presentados y volviendo al relato inicial, planteemos la hipótesis de que en los tribunales la familia Campaña perdió el juicio y respondamos las siguientes interrogantes: ¿Cómo hubiera actuado la CIDH? ¿Hubiera dado a los Campaña Caiza el mismo trato que dieron a los directivos y el periodista? ¿La CIDH hubiera estado presta a defender los derechos de ciudadanos comunes y corrientes aunque hacerlo les represente ir en contra de los intereses de los financistas de su relatoría más rentable?

La respuestas a estas interrogantes se las dejo a usted.

 

0

Article Categories:
Política
Likes:
0

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Menu Title