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¿Podría ser Ecuador el lugar más radical y excitante del planeta?

5 años de Revolución Ciudadana

Por Jayati Ghosh*

Ecuador debe ser ahora uno de los lugares más emocionantes en la Tierra, en términos de avanzar hacia un nuevo paradigma de desarrollo. Muestra cómo se puede lograr mucho con voluntad política, incluso en tiempos de incertidumbre económica.

Hace apenas 10 años, Ecuador fue más o menos un caso perdido, la quintaesencia de la “república bananera” (que pasa por ser el mayor exportador mundial de banano), caracterizado por la inestabilidad política, la desigualdad, la economía de bajo rendimiento, y una influencia histórica de los Estados Unidos en su política interna.

En el año 2000, en respuesta a la hiperinflación y los problemas de balanza de pagos, el gobierno dolarizó la economía, y sustituyó el dólar por el sucre como moneda de curso legal. La medida permitió controlar la inflación, pero no resolvió los problemas económicos fundamentales, y redujo la capacidad de acción de la política local.

Un momento crucial importante llegó con la elección presidencial del economista Rafael Correa. Después de hacerse cargo en enero de 2007, su gobierno marcó el comienzo de una serie de cambios, sobre la base de una nueva Constitución (la número 20 del país, aprobada en 2008) aprobada mediante un referéndum. El sello distintivo de los cambios que han ocurrido desde entonces es que las principales políticas primero han pasado por el proceso del referéndum. Esto ha dado al gobierno la capacidad política para enfrentar poderosos intereses creados y grupos de presión.

El gobierno es ahora el más estable en los últimos tiempos y pronto se convertirá en el más largo período en la turbulenta historia del Ecuador. Los índices de aprobación del Presidente son del 70%. Todo esto se debe a la reorientación del enfoque del gobierno, posible gracias a la Constitución que destaca en su reconocimiento de los derechos humanos y los derechos de la naturaleza, y su aceptación de la pluralidad y la diversidad cultural.

Consideremos sólo algunos cambios económicos provocados en los últimos cuatro años, a partir de la renegociación de contratos con empresas petroleras multinacionales. Ecuador es un exportador de petróleo, pero tenía relativamente poco se benefició de esto debido a la elevada proporción de las ventas de petróleo que iba a las compañías petroleras extranjeras. Una nueva ley en julio de 2010 cambió radicalmente los términos y aumentó la participación del gobierno del 13% al 87% de los ingresos del petróleo bruto.

Siete de las 16 empresas petroleras extranjeras decidieron retirarse, y sus campos pasaron a manos de empresas estatales. Pero los otros se quedaron y, en consecuencia, mayores ingresos del Estado por 870 millones de dólares en 2011.

En segundo lugar, y posiblemente incluso más impresionante, el gobierno logró el dramático aumento de la recaudación tributaria directa. De hecho, este ha sido aún más importante en términos de ingresos que los del petróleo. Los impuestos directos (principalmente impuestos a las empresas) aumentó de aproximadamente el 35% del total de impuestos en 2006 a más del 40% en 2011. En gran parte esto se debió a una mejor aplicación, ya que el nexo entre las grandes empresas y la Agencia Tributaria se había roto.

En tercer lugar, estos nuevos ingresos permitieron al gobierno una mayor inversión en infraestructura y gasto social. Ecuador ahora tiene la mayor proporción de la inversión pública respecto al PIB (10%) en América Latina y el Caribe. Además, el gasto social se ha duplicado desde 2006. Esto ha permitido progresos reales hacia los objetivos constitucionales de la educación gratuita en todos los niveles, y el acceso a asistencia sanitaria gratuita para todos los ciudadanos. Un aumento significativo en la vivienda pública han seguido la afirmación de la constitución del derecho de todo ciudadano a una vivienda digna con las comodidades adecuadas.

Hay otras muchas medidas: la expansión del empleo público directo, el aumento de salarios mínimos y la prestación de seguridad social para todos los trabajadores, la diversificación de la economía para reducir la dependencia de las exportaciones de petróleo, y la diversificación de socios comerciales para reducir la dependencia de los EE.UU. La ampliación de las operaciones de banca pública para llegar a más empresarios pequeños y medianos; auditoría para reducir los pagos de servicio de la deuda externa, y el abandono injusto acuerdos bilaterales de inversión. Otros esfuerzos incluyen la reforma del sistema de justicia.

Una iniciativa interesante es la de Yasuní-ITT, tal vez el primer intento del mundo para evitar las emisiones de efecto invernadero dejando bajo tierra el petróleo. Esto no sólo protege la extraordinaria biodiversidad de la zona, sino también el hábitat de los pueblos indígenas. El esquema incluye utilizar el ecoturismo de manera compatible con la naturaleza humana.

Todo esto suena demasiado bueno para ser verdad, y en realidad el proceso de transformación no ha hecho más que empezar. Hay conflictos con quienes ven amenazados su poder y beneficios, así como otros obstáculos en el camino. Pero para aquellos que creen que no estamos condenados al status quo sombrío, y que las sociedades pueden hacer las cosas de manera diferente, lo que está sucediendo en el Ecuador proporciona incluso inspiración y guía. El resto del mundo tiene mucho que aprender de este experimento radical en curso.

*Tomada de la edición electrónica del periódico británico The Guardian del 19 de enero del 2012.

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Economía · Portada
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